Pan de mantequilla y nueces

En la vida de un celíaco hay días buenos y días no tan buenos. El sábado pasado fue un día difícil. De verdad que hay días que no te importa no comer como el resto de las personas pero, de repente, hay días que cuestan más que otros.

Ese día me levanté ya con ansiedad por la comida. Intenté hacer un pan con la panificadora y lo tuve que tirar a la basura... Llevaba ya unos días buscando la levadura que se había agotado en mi supermercado habitual y cuando por fin consigo hacer pan, me sale incomible!

Con el carácter ya "tocado", por la noche nos vamos los 5 a cenar a un restaurante japonés (nos encanta la comida japonesa) que aunque no es de mis restaurantes favoritos, a los niños les gusta mucho. Como fue un plan improvisado, no llevé mi salsa de soja sin gluten. Por supuesto, en el restaurante no tenían nada sin gluten excepto arroz blanco y sashimi, pero sashimi sin salsa de soja no es lo mismo! Así que imaginad mi humor...

Pero a los pocos días fue mi cumpleaños y M&M (primo y su mujer) me regalaron algo que me entusiasmó: un libro de recetas sin gluten para la thermomix! Está lleno de recetas muy ricas y que estoy deseando probar. Sólo ver las fotos y saber que lo puedo comer ya me sacia y me "tranquiliza" bastante.

Hoy he probado la primera receta y es del tan esperado pan. Y no un pan mediocre con el que te contentas porque no puedes comer otro, sino uno de los de verdad, riquísimo!

Eché en el vaso de la thermomix 50 gr de nueces y troceé 5 segundos a velocidad 5. Lo retiré del vaso y lo aparté en un bol al que añadí unas pocas nueces más partidas a mano en trozos grandes.

Vertí 100 ml de leche en vaso y programé 1 minuto a temperatura 40º y velocidad 4. después agregué 20 gr de levadura prensada fresca de panadería y la disolví programando 10 segundos a velocidad 4.

Añadí 1 huevo, 60 gr de mantequilla a temperatura ambiente, 1 cucharadita de azúcar, 150 gr de harina sin gluten, media cucharadita de sal y unas gotas de glucosa. Lo mezclé todo durante 20 segundos a velocidad 6.

Programé después 2 minutos y 30 segundos a velocidad espiga.

Dejé reposar la masa dentro del vaso con la tapa puesta hasta que dobló su volumen (aprox. 30 minutos). La saqué y la amasé con las manos enharinadas formando una bola y dandole forma después en la bandeja del horno sobre un papel silicona. Esperé a que volviera a doblar su volumen (otra media hora aprox.). A. le hizo unos cortes con un cuchillo mojado y lo metimos en el horno precalentado a 200º durante más o menos 40 minutos con un bol refractario con agua dentro del horno para que quedara más crujiente.

Lo pasé a una rejilla para enfriar.

Me lo comí casi entero esa misma noche, lo quería combinar con todo! Al ser un poco dulce, combina a la perfección con salado. Yo lo tomé con huevo pasado por agua y mújol, con virutas de jamón ibérico, con torta del casar y mermelada de tomate... Y al día siguiente tosté el par de rebanadas que conseguí guardar para desayunar y lo tomé con tomate rallado, sal y aceite de oliva virgen extra especial.

A todos les encantó.



Llevada por la emoción, hice la siguiente receta de pan del libro. El resultado fue similar a un balón de rugby. En forma y en textura...

75 gr de nueces
100 ml de leche
20 gr de levadura prensada fresca de panadería
 1 huevo
60 gr de mantequilla a temperatura ambiente
1 cucharadita de azúcar
150 gr de harina sin gluten
Media cucharadita de sal 
Unas gotas de glucosa

Rape al horno

Siempre he querido hacer rape al horno pero nunca me había atrevido... Lo había cocinado de otras maneras pero ahora me apetecía comer rape al horno. Sencillo, rápido y una delicia.

Cada vez me gustan más las comidas sencillas.


Compré un rape grandecito y sin piel ni cabeza. Le hize un par de cortes a lo largo de la espina para abrir un poco los lomos.

Lo metí al horno con un chorrito de aceite de oliva virgen extra (no uso otro), sal, un par de rodajas de limón y un par de cucharadas de vino blanco para que no se secara y se quemara el poquito aceite que le eché.

Horno medio durante 15-20 minutos. Aparte, en una sartén, freí ajos cortados en rodajas, perejil y un chorrito (poco) de vinagre de vino blanco.

Eché el sofrito en el último minuto al rape aún dentro del horno.

Ya lo veis, una receta de toda la vida y que la conoce cualquiera pero para mí era la primera vez. Y me encantó.



Rape grandecito
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Limón
Vino blanco (2 cucharadas)
Ajos
Perejil
Vinagre

Patatitas de Sintra

El domingo regresaba N. después de cinco días de campamento en Jaca. Era la primera vez que dormía fuera de casa! Y al fin llegaba esa tarde! El día estaba radiante.



Todos nos pasamos el día preparando su bienvenida: C. hizo un dibujo muy bien coloreado, sin salirse nada de los bordes, A. preparó la playstation con su juego preferido, J. hinchó un juguete nuevo para la piscina, y yo... pues yo cociné.



Lavé concienzudamente patatas pequeñas y, sin pelar, las corté en cuartos a lo largo. Antes de freírlas, las sequé bien con papel de cocina. Las freí en abundante aceite, las escurrí y las volví a secar con papel de cocina.

Aparte, preparé una mayonesa con ajo. Con las patatas aún calientes, las mezclé con la mayonesa de ajo. La próxima vez, tendré que hacer más cantidad!


N. llegó y lo primero que me pidió fue "por favor, una pizza"...






Patatitas
Aceite de oliva virgen extra
Zumo de limón
Sal
Ajo

Capricho de setas

Era un viernes por la noche, toda la familia tenía una estupendísima pizza casera para cenar que había preparado V. Una pizza de masa fina, con verduras, bacon y mucho queso... El olor a orégano gratinado con mozzarela invadía la casa. Una pizza casera no es un plato cualquiera!

Yo estaba que me subía por las paredes de pensar que no podría ni probarla! Pero no tenía ganas de hacerme una masa de pizza para mí sola... Además estaba cansada y hambrienta. Pero necesitaba comer algo que me satisfaciera tanto como un trozo de la pizza prohibida.

Y esto fue lo que se me ocurrió: huevos rotos con setas y virutas de jamón ibérico. Estaba riquísimo y al final me quedé encantada.



Freí media cebolla bien picada en aceite de oliva virgen extra hasta que empezó a coger color. Añadí las setas lavadas y secas a la sartén con una pizca de sal a fuego fuerte hasta que se doraron. Aparté y en la misma sartén añadí un poco más de aceite y freí un huevo. Eché el huevo frito sobre las setas y le hice unos cortes para que se rompiera y la yema cayera sobre las setas. Salpiqué con virutas de jamón ibérico y perejil. Por último, con un molinillo, le dí un toque de mezcla de pimienta roja y negra.

Setas
Huevo
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta
Perejil
Virutas de jamón ibérico

Polo de fresa

En casa, por mayoría, las fresas son la fruta preferida. En cuanto comienza la temporada, empezamos a maquinar maneras de comer fresas! Y cuando ya escasean, las compramos, las lavamos y las congelamos para que no nos falten!

Este helado es muy sencillo y es ideal para que lo hagan los niños. A los míos les encanta cocinar y nos pasamos buenos ratos los domingos metidos en la cocina. Yo aprovecho esos ratitos con ellos para charlar, repasar la lección, reírnos juntos... Supongo que estamos creando recuerdos en familia.



Hago un puré con fresas y azúcar y lo reservo. En los moldes de los polos, echo yoghurt de fresa hasta la mitad y relleno el resto con el puré de fresas. Lo dejo en el congelador hasta que tenga la consistencia de helado.

También está muy rico mezclando mitad de puré de fresas y mitad de limonada natural. Otra versión que les encantó fue mezclando primero zumo de naranja con zumo de sandía y después al congelador.

Dorada a la barbacoa

Mi sacroileítis me ha dado una semana difícil, así que este fin de semana no cocino yo. J. nos va a preparar una de sus riquísimas barbacoas.

Esta semana toca dorada. Se hace enseguida, está muy buena y es ligera. Y lo mejor es que conseguí que los niños se la coman!

La acompañamos con verduras hechas también en la barbacoa y todo regado con una salsa chumichurri que me enseñó un familiar de J. argentino.



Pintamos las doradas enteras y limpias con un poco de aceite de oliva virgen extra, muy poco, y una pizca de sal por los 2 lados.

La barbacoa la encendemos con palos secos y piñas que recogemos en el campo. Nada de esas pastillas para encender el fuego que huelen y saben a gasolina...

Usamos una parrilla en forma de pescado para cada dorada. Le ponemos papel de aluminio en ambas superficies de la parrila y colocamos el pescado dentro de tal manera que el pescado no entra en contacto con la parrila sino con el papel de aluminio. No hay que cerrar los bordes del papel de alumnio, es sólamente para que el pescado no se pegue a la parrilla.

Lo dejamos en la barbacoa 25-30 minutos en total, dandole la vuelta a la mitad del tiempo.

Una vez hecha, la piel sale directamente con el papel de aluminio y nos quedamos sólo con los lomos.

Una pizca de aceite de oliva virgen extra
Sal
Papel de aluminio

Chumichurri

Esta receta de chumichurri me la enseñó un familiar de J. argentino. La uso mucho y está mejor de un día para otro. La tomamos con pescado a la barbacoa, con verduras a la plancha, con patatas cocidas y por supuesto con carne a la barbacoa.



Mezclo 1 ajo grande bien machacado, pimentón de la Vera (es de verdad especial y medio picante y medio dulce), orégano (soy generosa con el orégano), pimienta de cayena, sal, vinagre de Módena (un chorreón como para ensalada) y aceite de oliva virgen extra de procedencia ecológica. Es importante que el aceite sea bueno ya que la cantidad de aceite es de medio vaso (a ojo) y hace toda la diferencia.

Lo cubro con papel film y lo dejo mínimo 2 horas. Remover antes de servir!

Ajo
Pimentón de la Vera
Orégano
Pimienta de cayena
Sal
Vinagre de Módena
Aceite de oliva virgen extra